La llegada de un nuevo miembro a la familia, ya sea un cachorro, gatito o adulto, siempre es un momento de ilusión para los nuevos tutores. En muchas ocasiones tienen que ser transportados kilómetros desde el punto de origen hasta la familia que les espera. La ruptura drástica de la figura de apego como ocurre al alejar a los cachorros o los gatitos de la madre y de la camada, la alteración de sus rutinas diarias y el propio traslado afectan el estado mental del animal viéndose afectado sus sentimientos y emociones. Ellos no entienden que el futuro que les espera pueda ser mejor.

Relacionado con el concepto de bienestar, debemos tener en cuenta el estrés ya que tiene una implicación en la salud física y mental del individuo. El estrés hace referencia a una respuesta del organismo frente a una situación que el individuo supone amenazante. Hablamos de un factor o estímulo estresante como aquel que induce una serie de cambios en el organismo. Éste rápidamente debe ponerse en marcha para poder adaptarse y reestablecer el equilibrio interno u homeostasis. Si esta exposición estresante continua, aumenta una hormona (el cortisol) que tiene un efecto en, prácticamente, todos los órganos y tejidos del cuerpo. El estrés va a pasar factura al animal porque bajarán sus defensas, se inhibirá la secreción de insulina, se alterará la ingestión de alimento, defecación y aparecerán cambios en su conducta.

Por tanto, las condiciones y el tipo de transporte que se utilice, para que el animal llegue a su nueva familia, será un factor crucial para que el estrés no afecte su salud física y emocional. Un transporte individualizado permite un mejor manejo y apoyo emocional del animal, sin olvidar las circunstancias de cada individuo como su temperamento, edad y especie. En el caso de que se transporte es un gato, es imprescindible un transportín de plástico duro y tapado con una tela que no permita la visión del exterior. Además, se debe evitar mover continuamente el transportín o dejarlo en el suelo mientras se manipula. Para el gato, cualquier cambio de ambiente, más si es de una forma tan drástica, va a suponer un estrés. En el caso del perro, que son más flexibles a los cambios de entorno, puede adaptarse el transporte con paradas que permitan sacarlos para que puedan evacuar fisiológicamente y relajarse olfateando el entorno. Si el transporte es para animales de corta edad, mantener el calor y un poco de compañía les ayudará a no sentirse solos por la separación de la madre que hasta ahora era su vínculo emocional y de supervivencia.

La ventaja del transporte individualizado, llevado por profesionales, es su implicación para que el traslado se amolde a las necesidades de cada animal. Conocer sus historias, problemas médicos y emocionales evita exponerlos a esas situaciones que les altera. Hay que tener en cuenta que, si el transporte es para trasladar a un perro o gato recientemente adoptado, la mayoría de veces conlleva un historial de maltrato físico y emocional.

En conclusión, un transporte adaptado a cada animal permite mejorar las condiciones en las que se transporta. Se evitan kilómetros extras innecesarios, mejora su confort favoreciendo un mejor descanso y aporta un apoyo emocional que son factores imprescindibles para preservar su bienestar.

África Emo
Veterinaria. Col 1286, Etóloga clínica. Educadora y modificación de conducta